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¡Mi marido ronca y se para de respirar mientras duerme!
El síndrome de apnea del sueño se caracteriza fundamentalmente por la presencia de ronquidos, pausas respiratorias, interrupciones del sueño con sensación de “ahogo” y excesiva facilidad para quedarse dormido durante el día o hipersomnia diurna. La irritabilidad, falta de atención o de memoria e impotencia sexual son otros síntomas menos frecuentes. Con los estudios realizados se calcula que en España le ocurre al 5 % de los varones, al 3 % de las mujeres y casi al 2 % de los niños. Actualmente, sólo el 10 % de los pacientes españoles están diagnosticados y tratados, por lo que este síndrome constituye un verdadero problema de salud pública. El síndrome de apnea del sueño se produce porque los tejidos blandos del cuello se colapsan a intervalos durante el sueño y cierran el paso de aire. La persona deja de respirar o disminuye de una forma considerable su respiración durante períodos de más de 10 segundos de manera repetida durante el sueño. Al dejar de respirar disminuye el nivel de oxígeno en la sangre lo que provoca una fuerte inspiración (sobresalto) y una interrupción del sueño sin llegar a despertarse totalmente. El descenso del oxígeno en sangre y la fragmentación del sueño son las causas de los efectos más importantes del síndrome de apnea; produciéndose alteraciones cardiovasculares (hipertensión arterial, infarto cerebral, arritmias e insuficiencia cardíaca) por el primero y excesiva somnolencia diurna y un funcionamiento neurocognitivo disminuído por el segundo. El diagnóstico se realiza mediante la evaluación durante una noche de los patrones de sueño y de la respiración (Polisomnografía). Se obtiene información sobre la estructura del sueño, sobre la respiración y sobre la cantidad de aire que se inspira así como la monitorización del oxígeno en la sangre. A todos los pacientes se les recomienda adoptar unas medidas generales:
En algunos casos, debidamente seleccionados, otra opción de tratamiento es la cirugía de la esfera otorrinolaringológica (nariz y faringe) o la utilización de dispositivos intraorales (prótesis) que tienen un efecto de avance de la mandíbula. El resto de tratamientos que se “venden” no están científicamente probados ni para el ronquido ni para la apnea. Como resumen le recomendamos que si ronca, le dicen que hace pausas respiratorias mientras duerme, se levanta cansado o tiene excesiva somnolencia durante el día*, acuda a su médico de Atención Primaria que pondrá en marcha el estudio pertinente para llegar a un diagnóstico y tratamiento ya que dormir mal, como le hemos explicado, puede tener unas consecuencias graves para su salud. ESCALA DE EPWORTH
Se puntúa de 0 a 24. Se considera que existe excesiva somnolencia diurna (ESD) cuando el resultado es igual o superior a 12 (positivo si resultado |
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